jueves, 2 de junio de 2011

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Así hubiera empezado esta mañana mi timeline de Twitter si cuando me levanté, hubiera cogido un rotulador en vez de el teléfono móvil. 

En tiempos de la revolución del 2.0, intentemos no olvidarnos de la vida "analógica". ¿Acaso no sería una grata sorpresa recibir en nuestro buzón una carta que no fuese del banco? ¿O que alguien dejase un post-it en nuestra puerta con un mensaje de buenos días?

Vivimos tan acostumbrados al ratón del ordenador, al teclado táctil del teléfono móvil o a las pantallas en cuantas resoluciones y dimensiones podamos imaginar, que parece que algún día no muy lejano terminaremos por no saber coger un bolígrafo entre los dedos. Si es con teléfono móvil, ordenador portátil, videojuegos interactivos de última generación, cámaras fotográficas inteligentes capaces de subir a Internet cualquier imagen, etc. nos sentimos como en casa. Desde bien pequeños incluso los niños se mueven como pez en el agua entre decenas de aparatos tecnológicos.

Esta vez solo pretendía hacer un breve guiño a una vida sin más tecnología que la propia de un papel y un bolígrafo. ¡Señores! Y esto lo digo yo que dibujo con un software para ordenador y escribo nada más y nada menos que en un blog. 

Eso sí, nada como bocetar un paisaje en papel o escribir a lápiz sobre una libreta lo primero que a uno se le viene a la cabeza. ¡Viva!



3 comentarios:

  1. la tecnología ya nos a comido, solo que la propia digestión hace que no nos demos cuenta.

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  2. la pasión de un boceto realizado a mano
    la personalidad de unos trazos libres sobre el papel
    el sentimiento de una línea recorriendo una idea
    el significado, al final, de garabatos salidos del corazón

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