lunes, 30 de mayo de 2011

el cielo no está enladrillado


A veces uno se encuentra a sí mismo contemplando el cielo como si hubiese perdido algo de valor allí arriba. Seguramente no ocurre con la frecuencia que debería. Creo firmemente que habría que fomentar el ejercicio de levantar la vista y observar más allá de donde acaban las cornisas de los edificios, para imaginar la inmensidad del cielo y percatarnos de lo ínfimos que somos. Algo así como un ejercicio de humildad, pero también de cura. 

Sobrepasar los límites de lo que nuestra vista alcanza a ver de un solo golpe siempre es bueno cuando se quiere empequeñecer los problemas, las desgracias o los deseos insatisfechos. 

Ahí arriba hay magia.



1 comentario:

  1. Sí q sí, señorita... miremos al cielo... nunca sabemos q puede caer desde ahí arriba (q no sea precisamente líquido, ni huela mal) :)

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